sábado, 31 de octubre de 2015

JUEGO SURREALISTA: EN LOS CORREDORES DEL PALACIO DE BRETON

Generalmente los juegos surrealistas se realizan en forma presencial, pero nosotros: Grupo Surrealista de Uruguay, como tenemos integrantes que están en Argentina, necesariamente tiene que ser via On-line.
LA PROPUESTA ES LA SIGUIENTE:
Basados en una frase de André Bretón de su novela “Pez soluble” escrita poco después de su manifiesto (1924), seguir la idea, en un continuo. En principio se había designado turnos, pero salieron algunas frases en forma espontánea, y lo dejamos así, luego se recogieron para publicar en el blog.


 "Heme aquí, en los corredores del palacio en que todos están dormidos. ¿Acaso el verde de la tristeza y de la herrumbre no es la canción de las sirenas?"
Pez Soluble, Bretón André


Todos dormidos y los aullidos mudos  de las salvajes ausencias desgarrándonos en off. ¿Acaso puedes fusilarnos con metáforas? Rey de videogames y hacker de metonimias...
Ana Teitelbaum

"Pues es su alma viscosa de hibrido lo que levanta sospechas venenosas. Es un circulo, un infinito de melodías profundas cuya naturaleza apenas se asemeja a las tinieblas del corredor de los catres cicatrizados por la bilis de este demonio claustrofóbico."
Juan Ignacio Velasco

Labios de sirena atrapan mis pies; me aprietan, lamen mis dedos hasta el hueso. Susurran a mi oído que es hora de despertar las miserias y los abultados cerebros de los ignorantes percebes que duermen ajenos a la procesión de fantasías. ¿Dónde ha quedado el Pato de la duda?
Mónica Marchesky

lunes, 26 de octubre de 2015

EL MALDITO

Breve C.v.

Apellido y nombre: Velasco, Juan Ignacio
Fecha de nacimiento: 14 de Agosto de 1992
Nacionalidad: Argentina / Española

Formación y Estudios
2014 – Actualidad: Licenciatura en Letras, Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA), cursando segundo año.
2001 – 2010: Bachiller, “Economía y gestión de las organizaciones”, Colegio Instituto Corazón de María, Chascomús
Idiomas: Inglés avanzado
Conocimientos informáticos: Microsoft Office (Word, Power Point), manejo de redes sociales (Facebook, Twitter, etc)

Reconocimientos
2015: Participación en el libro “¿Por qué poesía?” de autores varios, Editorial Dunken
2015: Participación en libro de cuentos de autores varios (en prensa), Editorial Dunken
2010: 1° puesto, concurso de poesía “Pedro Boloqui”, Cuenca del Salado

Parpados de plomo
El humo pellizca la piel
Los clavos del poeta
El llanto de antaño

Niño de jade; camaleón
El vino ensució tus uñas
Y la fruta podrirá
De leones furiosos…idiosincrasia

Es su ser un rombo prístino
Rebalsa el mar en tu piel
Músico de carne retorcida
Aun oigo el suspiro añejo
Cae el vaso, oh irrealidad emergente

Perro amante, capricho del niño
La prosa duele
Como un escarabajo en mis ojos
Reptil rosado
Tus escamas de miel

Oh, cólera del fallecido
Recuerda los pechos de las prostitutas y
Los ojos tétricos del artista
Anciano de dulces labios
Dolor, calor, humedad

Mira mi carne retorcida
Te has embalsamado en mi cráneo
El negro cielo es tu palidez
Y un café tibio en la noche abunda

Nostalgia, ¡Oh nostalgia!
Inhala el pulmón hinchado
Aquella crucifixión
Las ramas desnudas decoran
El triste destino

Pues huye ojos de zafiro
Fiel espíritu, cristal impuro
Has penetrado la modernidad
¿Oyes el sonido sónico?
De la Francia al infinito del cielo

Tu palma perforada
Rememora el cabello enmarañado
Rostro ambiguo, ¿niño?
Mi muñeca de pétalo baila en tu honor
Y la prosa desgarra mis miembros en un llanto opaco



miércoles, 1 de abril de 2015



EL JUEGO DEL SURREALISMO
Kenneth Cox
Publicado en Ce qui será. What will be. Lo que será. Almanac of the International Surrealist Movement, Bloemendaal, 2014
Traducción del inglés por Javier Gálvez y Andrés Devesa.

No es menospreciar la actividad surrealista considerarla como un juego, de hacho como El Gran Juego, cuya recompensa para los que juegan y lo viven puede calcularse en promesas de libertad, amor, revolución y, sobre todo, en aquello a lo que puede aspirar un deseo intransigente.
Philippe Audouin

Es un tópico decir que la persistencia de los juegos colectivos en la actividad surrealista representa uno de sus más sólidos hilos conductores, y ciertamente se ha convertido en uno de sus signos identificadores. Con frecuencia, los juegos practicados desde los años 20 del siglo pasado en adelante –tales como el cadáver exquisito o los juegos de preguntas y respuestas- han sido un estímulo, para muchos de nosotros, a acercarnos con menos vacilación al espíritu surrealista y sus posibilidades. Quizás incluso hayan supuesto la más formativa de las experiencias para continuar la aventura del surrealismo.

Pero, ¿Qué es exactamente un juego surrealista? Para calificar un juego como “surrealista”, no estoy convencido de que ello venga determinado por su forma (de nuevo uno piensa aquí en los juegos surrealistas “clásicos”, como el cadáver exquisito, lo uno en lo otro…) ni por sus orígenes ni su linaje. Quizás no es que el juego sea surrealista por sí mismo, sino que es surrealista en función del espíritu en el que se desarrolla, comenzando por una comprensión mutua de nuestro punto de partida, por un consenso general acerca de por qué participamos en él, y no solamente por seguir unas “reglas” ya establecidas y consagradas dentro de la historia del surrealismo. Por otro lado, quizás el hecho de que semejantes juegos no provengan directamente del caldero surrealista y presenten formas tan distintas cuando se comparan con otros, les otorga un potencial que puede permitir a los participantes ver el mundo de una manera diferente y hacerles partícipes de una experiencia que puede ser transformadora y subversiva. Por eso, en un cierto sentido, esos juegos pueden ser “surrealistas” en su forma, situándolos siempre en el contexto propio en que se han desarrollado. No obstante, el grado por el cual un juego debe considerarse “surrealista”, depende, sobre todo del conocimiento de ese contexto y del espíritu en el que ese juego se ha llevado a cabo (antes que en una aprehensión intelectual). Quizás sea este saber qué hay un juego, más que el hecho de seguir unas reglas, el factor decisivo parta dicha calificación. La propia experiencia de jugar, ya sea de manera intensa y prolongada, ya sea de modo frívolo y fugaz, es lo que conforma un juego surrealista, y no simplemente lo “que se anuncia en el embalaje”. Esta experiencia es única en su complicidad mágica, a menudo acompañada de sonrisas y desconcierto, sorpresa y reconocimiento, placer y perplejidad; y acertadamente podría describirse como una experiencia reveladora. Puede ser que lo que se “revela” por medio de la práctica de los juegos surrealistas sea una vía hacia una interconexión de acontecimientos, hechos, subjetividades, coincidencias, etc., y muy importante, de qué modo esos elementos se comparten a través del juego. Como André Breton dejó indicado en una nota en el Segundo Manifiesto Surrealista:

“En el curso de varios experimentos concebidos como juegos de sociedad, cuyo valor de entretenimiento, cuando no recreativo, no invalida su importancia (…), creemos haber abierto una singular posibilidad de pensamiento, la cual puede definirse como de puesta en común. De ese modo se establecen sorprendentes relaciones, se ponen de relieve notables analogías, aparece un inexplicable factor de irrefutabilidad, y en cualquier caso, esas experiencias conforman uno de los más extraordinarios lugares de encuentro”.

Esto sería comparable a las “revelaciones” proclamadas por dioses y espíritus en los mitos tribales, aunque absolutamente diferenciado de cualquier experiencia religiosa. ¿Estaríamos frente a una especie de paradoja ante el hecho de que, durante esos momentos de carácter lúdico, se revelara, a la vez que se crea, una gnosis (en el sentido de conocimiento) diferente? Una experiencia que es, simultáneamente, de uno y de varios, y que mediante la suspensión de la lógica instrumental puesta en juego puede convertirse en una verdadera experiencia colectiva.

Ha habido loables intentos de utilizar los juegos surrealistas para propuestas “radicales”, o como estímulo para fomentar otras formas de experiencia colectiva (no competitivas, no consumistas), o como una forma de introducir ideas liberadoras en otros ámbitos, abriendo brechas dentro de la “normalidad” y en los hábitos restrictivos de nuestro pensamiento, para impulsar a más gente a imaginar de modo distinto, superando cualquier constreñimiento ideológico. Sin embargo, a pesar de las buenas intenciones, esos juegos pueden fácilmente ser tergiversados cuando se aplican en contextos opuestos al propio surrealismo, especialmente en los lugares de trabajo, en lecturas, seminarios, etc. Aunque se planteen para estimular una experiencia más de colaboración que de competitividad, este uso de los juegos surrealistas más conocidos es bastante cuestionable. Pueden –y cada vez más- ser instrumentalizados como una técnica para una supuesta “creatividad abierta” al servicio de fines personales o empresariales, por ejemplo, en las sesiones de “lluvia de ideas”, en las que se rebusca en la caja de los tesoros del surrealismo con la intención de conseguir ideas que suelen ser utilizadas, de modo habitual, pero no exclusivo, dentro del mercado de la publicidad. En un plano individual, los juegos surrealistas también se practican por parte de algunos escritores con la intención de “desbloquearse” o para estimular lo que se llama “pensamiento creativo”; es decir, explorando como parte del proceso productivo. Los juegos surrealistas también se emplean con la intención de manipular y satisfacer al público, haciéndoles sentir que son sus participantes activos, incluso vía control colectivo o estatal en, por ejemplo, los ejercicios de dinámica de grupos que se realizan en los centros de trabajo, o en la llamada a ser innovador que promueve el capitalismo, ¿Se podrían calificar esos juegos como surrealistas?

El juego surrealista no es simplemente un medio de colaboración entre individuos con vistas a un proyecto conjunto cuyos resultados a menudo se juzgan en términos de “producción” de textos e imágenes. Para mí, semejante manera de valorarlo supone un error y puede fácilmente acabar reduciendo esos juegos a una práctica literaria o artística. Nuestros juegos son improductivos en el sentido de que no se platean con intención de crear nada que pueda tener un mérito o valor estéticos, sino examinar cuidadosamente aquello que surge de la propia experiencia de jugar y potenciar relaciones y descubrimientos. Los juegos surrealistas son un medio de conocimiento poético, pero de un conocimiento que está en consonancia con el grado de placer que genera, como Breton ya apuntó en un importante ensayo, “Lo uno en lo otro”, aparecido en el número 2 de la revista Médium (1954); nuestros juegos, a pesar de las similitudes que puedan aparentar en algunos casos, no son “experimentos” científicos o seudocientíficos. En una bien conocida declaración colectiva de capital importancia, La plataforma de Praga (1968), las actividades lúdicas y experimentales, aunque unidas estrechamente, aparecen no obstante diferenciadas:

“En cuando a la parte del pensamiento que continúa siendo una de nuestras preocupaciones específicas, la que más vivamente nos impulsa en el surrealismo, es aquella relacionada con el juego y la actividad experimental. Depositamos todas nuestras esperanzas intelectuales en ambas. Animando la vida de los diferentes grupos, exaltando la amistad mediante los intercambios de carácter espiritual, ellos establecen en cada espíritu un estado de intersubjetividad donde los hechos de la historia presente e individual resuenan armónicamente. Los juegos surrealistas son la expresión colectiva del principio de placer. Y necesariamente su práctica se ha incrementado desde que la opresión tecnocrática y la civilización de las computadoras no ha hecho más que aumentar el peso del principio de realidad”.

Es la supremacía dada al principio de placer en la práctica del juego surrealista lo que puede generar un espíritu colectivo tan importante, si no más, como los méritos de cualquier material verbal o visual creado en ellos. La naturaleza colectiva de un juego surrealista viene dada no solo por el número de participantes, sino por los acuerdos mutuos –la disposición a jugar, la confianza mutua-, en los que la estructura del juego adquiere un papel esencial con vistas a hacer posible dicha experiencia colectiva y a hacerla extensible al exterior. La actividad del juego es expresión de la colectividad en el seno de un grupo surrealista, y una manera de unir a sus integrantes en una experiencia compartida; jugar no es solo una ocupación, es el latido de un grupo que revela sus afinidades y sus diferencias. El mayor alcance de la actividad lúdica en el surrealismo, tanto si se manifiesta en juegos más complejos como si se expresa través de, simplemente, dibujos o textos colectivos, contribuye al funcionamiento de un grupo, a su propia y particular dinámica, en suma, a su “existencia”.

Quizás las “reglas” que rigen el juego surrealista lo diferencian de otras actividades de carácter colectivo como los dibujos, los textos o las derivas, en que su estructura está tan vagamente definida que apenas podría decirse que existen. Cuando para un juego surrealista se han acordado unas reglas con la intención de proveerle de una coherencia, a veces difusa y espontánea, a veces calculada y precisa, éstas nos servirán para poder comparar los “resultados” en función de sus semejanzas y diferencias, coincidencias y divergencias, algo imposible de hacer salvo que podamos comparar una cosa con otra. Todas las partes del juego son importantes, no solo sus resultados: desde la creación verdaderamente colectiva del juego mediante la aceptación de sus reglas y la comprensión de su estructura, hasta el juego en sí, y, en especial, su puesta en común y el análisis y comprensión de sus “resultados”. Puede decirse incluso que el espíritu de lo colectivo se afirma más allá de las reglas aceptadas, y sobre todo en la confianza y compromiso mutuos de los jugadores. Naturalmente, podría matizarse la explicación de un juego más complejo, pero si ello en cierto modo nos lleva hasta el punto en que comenzamos a hacer las cosas de manera diferente, entonces ¿de qué modo podríamos comparar esas experiencias y esos resultados, y cuál sería el punto de partida para iniciar un juego que pudiera definirse como colectivo, en vez de simplemente marcharse y hacer nuestras propias cosas?

Por poner un ejemplo, en el juego de interpretación del grupo surrealista de Checoslovaquia, Buenos días señor Gauguin, ¿qué hubiera sucedido si alguien lo hubiera malinterpretado y usado otra pintura de Gauguin distinta a la seleccionada originalmente por los participantes del juego? Yo debería sostener que este hecho, efectivamente, anularía su participación en el conjunto del juego si lo confrontamos con la idea que sobre lo colectivo habíamos definido anteriormente (aunque no así la experiencia individual del proceso creativo de transformación), pues no habría una “base” común sobre la que pudieran compararse las diferentes interpretaciones ni explorarse las comunicaciones intersubjetivas. Quizás cada uno de nosotros sería responsable de asegurar que todos hubiéramos alcanzado un grado de entendimiento mínimo sobre a qué jugamos. Otro ejemplo: en el juego de los contrarios de Michel Zimbaca, si uno de los jugadores, en vez de tomar la frase precedente e invertir el sentido palabra por palabra (usando cualquier término de sentido contrario), cambiara la frase en su conjunto, por ejemplo modificando su orden narrativo, haciendo del final el comienzo y viceversa…no podríamos confrontar las diferentes manifestaciones de los “contrarios” propuestos por cada jugador, palabra a palabra, frase a frase, y de ese modo verificar las relaciones y patrones que pudieran surgir. Estos ejemplos solo representan casos de malinterpretación de las reglas y no el hecho de que algún “aguafiestas”, ignorando el procedimiento acordado, por cualesquiera razones, deseara hacer algo completamente diferente al resto de jugadores. Tal como apunta Johan Huizinga en su libro Homo Ludens:

“El jugador que transgrede las reglas o las ignora, es un “aguafiestas”. El aguafiestas no es igual que el falso jugador, el tramposo; a primera vista, éste finge seguir el juego, se mantiene dentro de su círculo mágico. No deja de ser curioso ver cómo la sociedad se muestra más indulgente con el tramposo que con el aguafiestas, porque éste les deshace su mundo. Al sustraerse al juego revela la relatividad y fragilidad del mundo lúdico en el que se había encerrado temporalmente con otros. Arrebató al juego su ilusión –palabra embarazosa que significa literalmente “no entra en juego” (de ilusio, illuder o inludere)”.

Por eso, un juego surrealista es una actividad única de libertad, u poético esfuerzo sin condiciones previas, pero basado en una meditada puesta en común; se conoce el punto de partida y la dirección, pero no hay un destino garantizado, no hay resultados determinados o preestablecidos. Lo que continúa siendo definitivamente importante es la presencia física de los jugadores, incluso cuando el juego no se lleva a cabo en el mismo lugar, ni al mismo tiempo; lo que es de vital importancia es que los resultados sean compartidos por todos, en auténtica intimidad y asumiendo todos sus puntos débiles. Aquellos que creen que los juegos surrealista se pueden practicar on-line mediante algún procedimiento del mundo virtual, ya se pueden quedar a gusto con sus dispositivos; nuestra forma de jugar no se puede reducir a unos pobres sucedáneos proporcionados desde una pantalla.

Desde hace tres décadas ha habido una revitalización y expansión del juego dentro de las más diversas actividades de los grupos surrealistas, particularmente en los nuevos grupos surgidos recientemente. Los juegos más antiguos se han desarrollado y adaptado, y los menos conocidos que se han puesto en circulación en los últimos años han galvanizado la actividad colectiva, es especial los producidos por el grupo surrealista rumano, particularmente aquellos que implicaban el uso de objetos (arena nocturna, decoración recíproca), y los que se describen en el texto capital de Gherasim Luca sobre la exploración lúdica del objeto, Le Vampire passif. También hay que destacar la notable influencia de los juegos de interpretación y transformación practicados por los surrealistas checos y eslovacos durante los años de obligado ocultamiento en la década de los setenta y ochenta del siglo pasado, y los juegos de deriva urbana de los surrealistas de París en los años noventa, con los que yo creo que se intentaba reivindicar una actividad que había terminado por asociarse como de uso exclusivo de los situacionistas, y restaurándole todas sus posibilidades poéticas. La invención de nuevos juegos se ha mantenido de modo constante en la trayectoria reciente del surrealismo, tanto en variedad como en logros; juegos que utilizan objetos, juegos basados en palabras y textos, juegos visuales, juegos “geográficos” con los que se exploran ciertos lugares, juegos de sonido, juegos de interpretación e imaginación, juego s referidos a las ideas de presencia y ausencia, de pérdida y encuentro, al igual que intervenciones de carácter lúdico, y numerosas combinaciones de juegos diferentes.

Sin embargo diría que no es simplemente la originalidad de los juegos colectivos lo que ha generado una expansión de los mismos, sino que es el propio acceso, acercamiento, aproximación al juego lo que parece haber cambiado sutilmente, con juegos que se desarrollan durante el mismo proceso de juego, con sus etapas creciendo orgánicamente, las reglas elucidándose paso a paso ampliando la experiencia lúdica colectiva. No solo no hay una finalidad predeterminada, sino que a veces nuestros juegos son tan abiertos que las propias reglas se van improvisando conforme se desarrolla el juego. De esta manera, y cada vez más, los juegos surrealistas toman un sentido de aventura, reflejando la propia aventura surrealista, llevándonos más allá de los “juegos de salón” a nuevos territorios por descubrir. Como estos juegos nos revelan en su complejidad, hay una mayor posibilidad de “filtrado” de su modo poéticamente burlón de mirar y actuar sobre el mundo, no solo en el día a día, sino en cualquier otra actividad individual o colectiva, lanzando un enorme conjuro de reencantamiento: el juego del surrealismo no ha concluido, ya que siempre está por hacerse.

            Texto extraído de la revista Salamandra Nº 21-22 2014/2015
            Que publica el Grupo Surrealista de Madrid.



  

domingo, 8 de febrero de 2015

MANUAL PARA VAMPIROS ECLÉCTICOS DEPRIMIDOS

Mónica Marchesky

Allá abajo la noche se muestra seductora, el sonido de las bocinas de los coches, se eleva hacia el balcón del  noveno piso como arañas metálicas trepando el cemento. Las luces de la ciudad, encienden y apagan cual puntos hipnóticos de un examen visual. Se oyen las corridas por llegar a algún sitio. En una ventana se ve una luz parpadeante, otras están a oscuras.
A lo lejos el smog de la ciudad se presenta como una cortina y a la derecha, el mar, salpicado de pequeños reflejos. Las estrellas marcan presencia en el cielo, confundiéndose con los drones espías. Todo hace suponer, que es una noche de sábado sin otro particular que el intenso calor que se ha instalado en Montevideo, en un mes de noviembre a las 22 y 20 hs.
La calle 18 de Julio es testigo a partir de esta hora, de una fauna que no se ve en horarios normales. Es como si la ciudad tuviera una doble identidad. Los jóvenes toman la calle por asalto, la sienten suya, la desafían, la ensucian, la vomitan. Algún borracho a lo lejos, canta las estrofas perdurables de “No te va gustar”
Qué lindo que era verlos caminando
Un alma sola dividida en dos
Yo continúo por inercia las estrofas que el borracho olvidó
La orilla de ese mar los encantaba
Quedaba todo quieto alrededor.
Una sirena policial se escucha y nadie parece atenderla, al minuto el inconfundible ulular de los bomberos…tal vez un accidente, un incendio, un asalto. No creo que sea una revuelta de los hombres lobos montevideanos, justo un sábado.
Esta noche, la niebla se ve más espesa que nunca; ya se convirtió en un ente que se desprende de a poco desde el puerto, comenzando a abrazar la ciudad.

MANUAL
Punto nº 1: Si se siente deprimido, verifique si su hospedador se encuentra sano. En caso contrario, se aconseja, cambiar a un nuevo hospedador, para que la depresión no se manifieste.
La niebla se siente cada vez más pesada, más densa, más…

Punto nº 2: Si sigue deprimido, observe si hay depredadores a su alrededor, a veces, la presencia de éstos hace que el miedo se manifieste en caídas de ánimo.
Los murciélagos comienzan una danza estúpida frente al balcón, sus chirridos me aturden; si por lo menos pudiera volar para atraparlos, pero no me siento con ánimo.

Punto nº 3: Si ha llegado a este punto quiere decir que aún continúa con depresión por lo tanto aconsejamos verificar si existe otro vampiro ecléctico como usted, que esté compitiendo con el mismo hospedador, en caso de ser esto positivo, debe “hacerse el muerto”, este recurso hará que su competidor se retire, por temor a llevar el mismo destino.

No, esta no es mi situación -grita mi cerebro. Soy un vampiro ecléctico que vive solo, sin seres a quien atender, sin obligaciones supremas, sin hospedador, sin horarios y... "sin paciencia para seguir leyendo" –digo en voz alta a las luces de la ciudad.
Atino a tirar el ejemplar del diario por el balcón, sabiendo que si cae en la acera, se va a desintegrar, pero, en ese momento recuerdo que no he terminado de leer y que tal vez más adelante me sugiera algo que me haga salir del estado en el que me encuentro. Salto del balcón y me deslizo por las paredes hacia la calle, de milagro, el papel quedó atrapado entre los grietas del edificio. Trepo nuevamente la gran mole de cemento hasta el noveno piso.

Sigo leyendo

Punto nº 4: Debe investigar si usted es un endovampiro o un ectovampiro.
-¡Ectovampiro! –Grito- y ¡ecléctico! - agrego con una mezcla de furia y frustración.

Punto nº 5: Verificado este punto tenemos dos caminos a seguir.
Camino nº1: Si usted es un endovampiro, deberá hacerse inmune a las nano partículas de ajo, estigmatizado por la sociedad hasta el punto de ser un elemento proclive a su exterminio, en caso contrario sus minutos están contados.
Camino nº2: Si usted es un ectovampiro, aconsejamos pasar por la oficina de Ectovampiros Eclécticos que se le asignará un nuevo destino.

Bueno, hemos llegado al punto de que mi depresión, se manifiesta por no tener un hospedador... ¿Y si no quiero tener un hospedador? ¿Qué pasa si no quiero?

Sigo leyendo.

Punto nº 6: Si usted ha llegado a esta oficina quiere decir que es un  Ectovampiro Ecléctico. Se le asignará un nuevo hospedador y seguirá con su vida normal. El solo hecho de ser ecléctico le permite a usted aceptar o no. Puede estar de acuerdo con su destino o no, puede incluso llegar a un estado medio, en el que usted se encuentre satisfecho o no. Se le dará la oportunidad de seguir siendo vampiro o cambiar de forma antropomórfica. En todos los casos deberá usted reportar cualquier cambio o condición que se manifieste inestable a su conducta.

-¡Quiero seguir siendo vampiro ecléctico! –digo tapándome la cara con las manos. Me gusta tanto el arte egipcio, como el noruego, la mitología asturiana, como la lovecrafiana, me gusta ser un vampiro que adora la inmortalidad, como morir cada día…pero el orden de este nuevo mundo se está tornando puntilloso, exacto, medido con parámetros electrónicos. La tecnología ha superado tanto a la leyenda, que hasta las hadas tienen sus advenedizos hologramas.

Esta guía no me ha dado más que respuestas obvias. Tal vez no sea la última actualización. De todas maneras, pienso que mi vida como vampiro ecléctico ha llegado a un punto en el que siento que debo hacer una pausa.
¿La oficina estará abierta un sábado a las 22 y 30 hs?
Me conecto a la cara regordeta de un ente con aspecto de pescado y le digo que quiero un cambio antropomórfico.
-¿Está seguro de su decisión?
-No, pero quiero algo entre dinosaurio y hombre lobo, con algo de inteligencia, la suficiente para no sentirme deprimido.
El hombre pez hace girar una rueda con desgano y al detenerse, emite una risita maquiavélica, que hace vibrar mi universo, mis antepasados y mis tradiciones. 

Paso la vista en panorámica sobre la ciudad y me disminuyo de tal forma, que mis ojos son los ojos de los estúpidos murciélagos y mis alas las de un depredador que se vuelve cada vez más pequeño ante la mirada asombrada de un niño que juega con su chupeta que se traduce en la forma de un dinosaurio rosado.



MÓNICA MARCHESKY 

Mónica Suárez Marchesky, nació en Salto, Uruguay, el 27 de Abril de 1959. Poeta, novelista y ensayista. Integrante del Grupo Surrealista del Río de la Plata. Co-fundadora del Grupo Fantástico de Montevideo. Fundadora de 11/12/13 Grupo Surrealista de Uruguay. Co-directora de Ruido Blanco, publicación de ciencia ficción de autores uruguayos. Directora de MMEdiciones. Publica con aBrace Editora: Letras en movimiento, Cìrculo de narrativa II, Cuento gotas VII. Cuentos de un minuto. Un cuento gótico de su autoría fue publicado en: III Premi Literari de Constantí – Narrativa Breu. (Tarragona- España)(2005) Participó en el festival de cuento breve del Centro Toluqueño de Escritores y varios de sus trabajos fueron recogidos en la antología: “Los mil y un insomnios” (Toluca – México). Publica en Antología RuidoBlanco 1/2 y 3 cuentos de ciencia ficción: ciber-sex y steampunk. Primer premio ensayo “En nombre de los pájaros” Primer premio cuento “El hombre musgo”en concurso Dr. Alberto Manini Ríos. Mención con publicación del cuento “Flores Exóticas (2007) en el Primer Concurso Nacional de Cuentos: Paco Espínola, organizado por la Biblioteca Nacional y Radio Difusión Sodre. Mención con publicación en 6to concurso de minicuentos de Antel (2012), convocados por la Biblioteca Nacional y La Máquina de Pensar. Forma parte de la selección de uruguayos realizada por Alejandro Michelena con un poema "A veces cuando llueve" publicado en Vericuetos 26- París.

lunes, 19 de enero de 2015

ANA TEITELBAUM



Uruguaya. Realizó toda la secundaria en Uruguay Y en los años del golpe de estado se radicó en Argentina por 18 años. Se recibió en la licenciatura de psicología y  fue docente en UBA. 



MI VISIÓN DEL MUNDO
Está–inevitablemente- vinculada a mi condición de psicoanalista, especialista en psicología forense (integro la nómina de peritos del Poder Judicial) y diseñadora textil.  Ex docente (en la Universidad de Buenos Aires y en forma privada). Investigadora en fenómenos contemporáneos.   En cuanto a mi obra:  se me ocurre que así como ” No hay futuro sin apropiación del pasado” (en lo individual y en lo colectivo) mis diseños recrean y restauran material antiguo, hecho con las manos, como forma de atrapar lo que actualmente pareciera escaparse: la filiación y con ella la historia… Obviamente hay un intento de obtener belleza entendida como la entendían en pueblos de la Antigüedad, pero tratando de que sea actual.      
Para la parte  “densa”: he realizado un trabajo sobre Violencias Contemporáneas , que ahora es fuente en el libro Uruguay +25 (editado por Trilce, por la fundación ASTUR y auspiciado por ANII, MEC y grupo Mercosur).
 Ana Teitelbaum
















lunes, 12 de enero de 2015

RUBEN BERLAND




Nació el 7 de octubre de 1955 en Cuba. Reside en Florida, Estados Unidos.
Obtuvo la "Licenciatura en Pintura" en el Instituto Superior de Arte, Ciudad de la Habana, Cuba. Escuela Nacional de Bellas Artes. "San Alejandro", Ciudad de la Habana, Cuba (Primer expediente académico) 1975.
Escuela de restauración y museología, Museo Nacional, Palacio de Bellas Artes, ciudad de La Habana, cuba 1975.










sábado, 27 de diciembre de 2014

Alba Marina Riverón Granese





Reseña de la autora

Alba Marina Riverón Granese
De nacionalidad uruguaya.
Maestra - Poeta -  Escritora
Ha publicado obra para niños:
-         Te cuento un cuento
-         Cuentos de Carola
-         El potro  oriental
Obra para adultos:
-         Quebrando silencios
-         Un universo en el océano interior
-         Poemas Oblicuos
-         Estrategias del pensamiento (Medicina y arte)
Ha participado en varias antologías de literatura infantil (A.U.L.I – Plan Ceibal),  y  de adultos, con poesía y cuentos en Uruguay,  Argentina, Perú, Panamá, España.



Niña sin tiempo.

¡Ah! La niña del almanaque gris!
Sin días ni noches, ni semanas, ni meses.
Solo un gris almanaque que habla del
presente  perpetuo.
Un gris sin luz acompaña los números ambiguos
 de un reloj  Cu-cú que no se queja.
Quizás dando…un vestigio de tiempo.
 el cielo cambia de azul
             a celeste algunas veces…
                        Solo cuando se percibe.
                                                                 (Inédito)




Ciegos
II
La especie se dispersa
en una existencia enmarañada.
Nadie dio un golpe a las puertas
                               del entendimiento.
Un banco sin amor,
                    tomado por malezas,
                              espera en la plaza.
III
El volcán bosteza
cenizas que con-tienen el pecado.
El ácido quiebra la voluntad del viento.
La tierra ruge con lágrimas de lava.
Y en el templo,
                           …con-fundido…
                                                la diosa canta.
IV
Cuándo comenzó este des-orden
Improvisado juego en un paraíso oculto.
Caracolas fuera de la mar
oyen el canto de retoños quebrados
Nadie advierte que
                        …el sol sigue brillando.
                                             (Del libro Poemas Oblicuos)






Quiebres
Re-vivió mil veces la existencia.
Perfiles de trazos inquietos,
Tornasol de cantos cetrinos
En el arcoíris roto.
                  Al margen del abismo,
                        aires destemplados
                             movían la única flor del planeta
donde     la                flor                 sola      queda
             con    el                          solo                          viento
en    el                                  solo                        parque
de     la                      sola                                     ciudad
 del                  solo                   país
  del             solo                    continente
del        solo                          planeta
habitado              por
                                               el       solo                          hombre.
                                                             (Del libro Poemas Oblicuos)



Morder tu susto

Morder  tu susto
…masticarlo y tragarlo
 …arrancar  el trémulo
                 latido de tu espanto
…acallar el rumor de dolor
                de tu quiebre blanco
Morder tu susto
…golpearlo y arañarlo
          con el pliegue de mi seno
Acumulado delirio de ternura
…estremecer la gota de rocío
                     de tu corazón… en flor.
Morder tu susto
…susurrarte y cantarte
          con lira y viento rezado
Música  abierta de aire fresco
…deshacer la noche oscura
           …de  tu cuerpo
                          … amor
Morder tu susto
…abrir ventanas a  pura vida
Tejer enjambres de oro
                      y  nacer – nos… amor.